Nuestra Historia
En una esquina tranquila de Santa Tecla, a las afueras de San Salvador, un edificio rosado se distingue de los demás. Adentro: Ipan Noya.
El nombre viene del nawat, la lengua ancestral de El Salvador, y significa bisabuela. En las familias salvadoreñas, esa era la casa donde todos terminaban — la comida aparecía antes de que alguien la pidiera, y siempre había alguien que notaba si te hacía falta algo. Ipan Noya es una versión moderna de esa casa. No es un resort. No es un hotel de negocios. Un puñado de habitaciones, administradas como se administra un hogar.
Su fundador, Edgar Marroquín, es diseñador, nacido en San Francisco de madre salvadoreña — El Salvador siempre estuvo presente mientras crecía, más por la familia que por la geografía. Cuando el país empezó a reintroducirse al mundo, vio la oportunidad de construir algo aquí, en lugar de solo visitarlo.
Hecho Aquí, No Solo Puesto Aquí
Casi todo lo que hay en el edificio fue hecho a menos de quince kilómetros de distancia. Los muebles, acabados y accesorios fueron hechos a la medida por artesanos salvadoreños, en lugar de comprarse de un catálogo. Un juego de sillas Eames fue rescatado y repintado por un artista local en vez de reemplazarlo. Nada de esto es decoración porque sí — es lo que pasa cuando un hotel lo construye la gente que vive alrededor, no algo que llega de otro lado.




Reservas
+503 7290-1800
info@ipannoya.com
8 Calle Ote. & 15 Avenida Sur, Santa Tecla, La Libertad Sur




